En ruinas

En ruinas

viernes, 17 de agosto de 2012

Lo más precioso que ha existido

Pasan los años, pero jamás olvido los recuerdos.

Tu sonrisa, cálida como la luz del Sol.
Tu mirada penetrante.
Recuerdo cuando me mimabas. Solías cojerme de la mano por las noches, esperando que yo me durmiera.
Cuando lo hacías, me sentía verdaderamente protegida. Mis miedos volaban, huían de aquella mano sincera que los espantaba.
Simplemente porque eras tú.
Teníamos un vinculo especial, incapaz de percibir, pero existente. Siempre me intentabas hacer feliz, aunque yo estuviese triste.
Pocas veces te veía, pero cuando lo hacía la felicidad inundaba mi ser.
Esto es poco para describirte.
Eras tierno, amable, gracioso, un poco gruñón...
Las veces que llenabas mi pequeño árbol de regalos y yo, ilusionada, los abría. Papá Noel... qué ocurrencias.
Eras tú del que me despedía todas las mañanas. Eras tú del que jamás podía dejar de pensar.
Hasta que todo ocurrió. Esa puta enfermedad, esa puta casualidad...
Me pase días llorando... antes de lo ocurrido. Un año afrontándolo, un año intentando fingir que jamás había pasado nada.
No porque te olvidase, sino porque no podía pensar que ya no estabas.
¿Y ahora? ¿Cuántas veces he mirado al lado del campo de fútbol esperando que vengas a buscarme? ¿Cuántas veces he observado el sofá, intacto, esperando que me grites diciendo que no te gusta esa serie? ¿Cuántas veces te he necesitado a mi lado, y solo veía aire?
2 años... casi 3, y jamás dejaré de amarte.
Para mí es como si aún estuvieses aquí.

No hay comentarios:

Publicar un comentario